"Desearía Mujer Florero por un ratico" - Selene
Cada vez que digo, que quisiera ser mantenida, mis amigas abren los ojos y me dicen que estoy loca. Yo creo que no. He trabajado toda mi vida. He tenido trabajos de esos que no te dejan ni respirar. Por temporadas he estado desempleada y si bien la preocupación existe cuando se van agotando los ahorros, no le veo problema a pasar así algún tiempo en mi vida. Y sí que le he echado cabeza al asunto.Y
Claramente esta posición parte del hecho que el mantenedor, alias el marido o esposo, deberá ganar lo suficiente para no pasar angustias por falta de dinero. De lo contrario, no tendría gracia.
De convertirme en una 'Mujer Florero', mis días girarían en torno a ir al gimnasio, sin afanes; ir a los médicos con calma y regularidad; leer los libros a velocidades nunca antes vistas; mejorar las técnicas de cocina, y quizá, hacer un curso de pastelería; hacer yoga; ir a visitar regularmente a mis amigas; viajar a visitar a mis papás; ayudar a mi marido a pagar las cuentas y a mantener la casa en orden. Regio.
Que uno se siente inútil, dicen unas. ¿Acaso querer tener todo el tiempo para ti misma es una inutilidad?
No me parece. ¡Qué tranquilidad, poder ser mantenida, sin afanes! Que uno se aburre todo el día sin hacer nada. Bueno. Hacer nada, es una subjetividad. Cocinar, pagar las cuentas, ir al gimnasio, leer... etc... eso es hacer algo. Solo que no se cambia el mundo con eso, pero seguramente sí tu propia vida.
Que uno se embrutece. Eso depende de qué tanto leas, qué tanto escribas y qué tanto te enteres de la actualidad. Hay trabajos que así uno vaya 8 horas a la oficina, termina más bruto que una mula. Uno puede ser mantenida, y hacer cosas por gusto, no por necesidad. Eso sería el mundo ideal.
Eufrosine dice:
¿Mantenida? ¿Dependencia? !Gracias, pero NO!
Estoy a favor de las cosas equivalentes. Durante años hemos luchado tanto para que las mujeres seamos tratadas igual que los hombres en aspectos laborales y sociales, como para que el amor nos baje de la nube, para mí en las relaciones se debe dar por igual siempre, y más en un tema económico como es el ser "mantenida".
No puedo ni imaginarme un solo momento en el que tenga que pedirle a mi pareja dinero para comprar calzones, o gastar mis ahorros en servicios o en mercado, tampoco quiero sentarme en la noche frente al tv a hacer cuentas para que el tipo me entregue sus tarjetas, prefiero hacerlo una sola vez en la que juntos decidimos la cuota que cada uno debe aportar al hogar según el sueldo y fin del asunto económico, Obvio lo que sobre es mío, jaaaa!
La verdad prefiero que gaste su dinero en mí, en el, en los dos; en sorpresas, paseos, planes con sus amigos, regalos para los hijos que algún día tendremos, y así seré yo, amo sorprender, tomarme el tiempo de pensar en algo que nos saque de la rutina como un viaje o una cena en un nuevo lugar, seguramente a esas alturas de la relación también se siente bien invitar por que sí a su novio, ¿no creen?
Solo me queda una pregunta ¿Y si él fuera el mantenido?
Atenea: una "felizmente" mantenida
No sé bien si la palabra "felizmente" cabe en este contexto, tal vez sí pasa, en el mundo ideal (que sé que existe) en el que el marido millonario, opulento y espléndido, le pone a uno un sueldo por ser la esposa, con tarjeta de crédito incluída... Así se cumple toooodo lo del primer párrafo y sucede que sí! Todos los fines de semana hay shopping, amigas, tardes de ocio, hay yoga, pilates, tratamientos estéticos y la lista podría ser infinita, así como nuestras aspiraciones...
En esto existen varios panoramas y más que eso muchos tipos de maridos que podrían o bien hacernos felices o bien, amargarnos la existencia.
La experiencia puede en cambio, no ser tan dulce, lo digo por experiencia propia, aunque aclaro yo no soy infeliz, ni amargada, ni me falta absolutamente nada (cuento con un marido espectacular, espléndido, aunque aún no tengo sueldo ni tarjeta de crédito). Y a pesar de que mi condición tiene millones de cosas buenas, hay que saber que cuando uno pasa a ser mantenida, las caras tanto pálidas como moradas de rabia, tienden a aumentar.
Así como lo relata Selene, yo trabajaba desde joven y estaba muy acostumbrada a manejar mis finanzas como yo consideraba. Ahora, soy mantenida y me cuesta mucho pedir. Comenzar a hacerlo es difícil para ambos. Ellos, no tienen conciencia de nuestras millones de necesidades y nosotras, de lo prácticos y básicos que son, hasta que llega el día en el que su mejor amigo se casa...
El presupuesto, importa! Por lo general ellos tienen ese mismo par de zapatos que usaron en la graduación y que están perfectos para el smoking de alquiler que lucirán orgullosos y elegantes el gran día. Si nosotras hiciéramos lo mismo, con seguridad tendríamos unos tacones viejos, sin brillo, ultra pasados de moda y la cosa sería un desastre. Pero, cómo le explicas que aún no sabes qué zapatos deberás usar hasta que no compres el vestido, los accesorios, los cucos y la cartera? Para su lógica, es absurdo y comienza la batalla.
Hablando de cucos, es tan difícil para ellos entender que aunque ya tienes cinco de color piel, estos tienen ciertas características que no funcionan para ciertas prendas y por lo tanto vas a necesitar un sexto, sin costuras y con control de abdomen, para que nada se marque con el vestido...
Y en ese orden de ideas, te das cuenta de que la lista de "necesidades" es completamente diferente.
Ir a la peluquería para pintarte las raíces, por ejemplo, no es tan importante, por lo tanto comienzas a tener que esperar unos meses más, punto para las californianas!. Y qué decir de las uñas semanales...
O cómo le explicas que como mujer, tener entre cinco y seis pares de zapatos de un mismo color no es un desperdicio! No es lo mismo un par de botas que unas baletas o si?
De verdad podría seguir y seguir, sin embargo no me quiero robar la voz de todas las Evas, les dejo su espacio, no sin antes ponerles a pensar lo que pasa con carteras, collares, pulseras, anillos, productos para el cabello, cremas para la cara, ojeras, contorno de ojos, perfumes, esmaltes de uñas, entre otros...
Se dice "felizmente" porque no hay nada como recibir un beso de agradecimiento por una comida que te quedó espectacular, por ese momento en el que ellos aprenden a entender lo llenas de cosas que debemos estar para sentirnos listas para ir a un lugar y por eso que se siente cuando sabes que cada uno cumple un rol en el hogar sin rivalizar, sin menospreciar o pisotear al otro, porque cada uno es igualmente importante. Yo a pesar de las caras moradas, soy feliz de ser mantenida.
A Afrodita, él la quiere mantener
Nunca en mi vida se me ha pasado por la cabeza ser mantenida. Es más, en un par de relaciones fui yo quien hizo el papel de mantener al tipo y es que he sido afortunada en la vida laboral. Trabajo desde hace muchos años y siempre he tenido lo suficiente para cumplir mis "caprichos" que no son pocos.
No sé lo que significan pocos zapatos, pocos calzones, pocas chaquetas, creo que no me queda claro el significado de poco, razón por la cual no me cabe en la mente pedirle a alguien que me de para algo de eso que tengo 'poco'.
Pero... la historia parece que va a cambiar, porque mi actual novio ha tocado el tema en varias oportunidades: " A mi me gustaría darte todo". "Quiero trabajar mucho y que tú no tengas que trabajar más", y ASÍ...
Y no lo deja solo en palabras. Últimamente no pago nada, NO ME DEJA, y cuando voy a hacer el intento, se pone bravo "Es que yo soy el que tengo que pagar", y pues, yo me dejo invitar, pero confieso que me incomoda mucho, porque como recuerdan, me gusta lo poco; pues a veces las cuentas son importantes, Y no es que el tipo sea un traqueto o que gane mucho billete, es que es un trabajador bravo y gana lo necesario y se busca mas entradas.
Pero así es él, detallista y con ganas de mantener a esta Afrodita...
Díganme, ¿ustedes qué harían?
Cada vez que digo, que quisiera ser mantenida, mis amigas abren los ojos y me dicen que estoy loca. Yo creo que no. He trabajado toda mi vida. He tenido trabajos de esos que no te dejan ni respirar. Por temporadas he estado desempleada y si bien la preocupación existe cuando se van agotando los ahorros, no le veo problema a pasar así algún tiempo en mi vida. Y sí que le he echado cabeza al asunto.Y
Claramente esta posición parte del hecho que el mantenedor, alias el marido o esposo, deberá ganar lo suficiente para no pasar angustias por falta de dinero. De lo contrario, no tendría gracia.
De convertirme en una 'Mujer Florero', mis días girarían en torno a ir al gimnasio, sin afanes; ir a los médicos con calma y regularidad; leer los libros a velocidades nunca antes vistas; mejorar las técnicas de cocina, y quizá, hacer un curso de pastelería; hacer yoga; ir a visitar regularmente a mis amigas; viajar a visitar a mis papás; ayudar a mi marido a pagar las cuentas y a mantener la casa en orden. Regio.
Que uno se siente inútil, dicen unas. ¿Acaso querer tener todo el tiempo para ti misma es una inutilidad?
No me parece. ¡Qué tranquilidad, poder ser mantenida, sin afanes! Que uno se aburre todo el día sin hacer nada. Bueno. Hacer nada, es una subjetividad. Cocinar, pagar las cuentas, ir al gimnasio, leer... etc... eso es hacer algo. Solo que no se cambia el mundo con eso, pero seguramente sí tu propia vida.
Que uno se embrutece. Eso depende de qué tanto leas, qué tanto escribas y qué tanto te enteres de la actualidad. Hay trabajos que así uno vaya 8 horas a la oficina, termina más bruto que una mula. Uno puede ser mantenida, y hacer cosas por gusto, no por necesidad. Eso sería el mundo ideal.
Eufrosine dice:
¿Mantenida? ¿Dependencia? !Gracias, pero NO!
Estoy a favor de las cosas equivalentes. Durante años hemos luchado tanto para que las mujeres seamos tratadas igual que los hombres en aspectos laborales y sociales, como para que el amor nos baje de la nube, para mí en las relaciones se debe dar por igual siempre, y más en un tema económico como es el ser "mantenida".
No puedo ni imaginarme un solo momento en el que tenga que pedirle a mi pareja dinero para comprar calzones, o gastar mis ahorros en servicios o en mercado, tampoco quiero sentarme en la noche frente al tv a hacer cuentas para que el tipo me entregue sus tarjetas, prefiero hacerlo una sola vez en la que juntos decidimos la cuota que cada uno debe aportar al hogar según el sueldo y fin del asunto económico, Obvio lo que sobre es mío, jaaaa!
La verdad prefiero que gaste su dinero en mí, en el, en los dos; en sorpresas, paseos, planes con sus amigos, regalos para los hijos que algún día tendremos, y así seré yo, amo sorprender, tomarme el tiempo de pensar en algo que nos saque de la rutina como un viaje o una cena en un nuevo lugar, seguramente a esas alturas de la relación también se siente bien invitar por que sí a su novio, ¿no creen?
Solo me queda una pregunta ¿Y si él fuera el mantenido?
Atenea: una "felizmente" mantenida
No sé bien si la palabra "felizmente" cabe en este contexto, tal vez sí pasa, en el mundo ideal (que sé que existe) en el que el marido millonario, opulento y espléndido, le pone a uno un sueldo por ser la esposa, con tarjeta de crédito incluída... Así se cumple toooodo lo del primer párrafo y sucede que sí! Todos los fines de semana hay shopping, amigas, tardes de ocio, hay yoga, pilates, tratamientos estéticos y la lista podría ser infinita, así como nuestras aspiraciones...
En esto existen varios panoramas y más que eso muchos tipos de maridos que podrían o bien hacernos felices o bien, amargarnos la existencia.
La experiencia puede en cambio, no ser tan dulce, lo digo por experiencia propia, aunque aclaro yo no soy infeliz, ni amargada, ni me falta absolutamente nada (cuento con un marido espectacular, espléndido, aunque aún no tengo sueldo ni tarjeta de crédito). Y a pesar de que mi condición tiene millones de cosas buenas, hay que saber que cuando uno pasa a ser mantenida, las caras tanto pálidas como moradas de rabia, tienden a aumentar.
Así como lo relata Selene, yo trabajaba desde joven y estaba muy acostumbrada a manejar mis finanzas como yo consideraba. Ahora, soy mantenida y me cuesta mucho pedir. Comenzar a hacerlo es difícil para ambos. Ellos, no tienen conciencia de nuestras millones de necesidades y nosotras, de lo prácticos y básicos que son, hasta que llega el día en el que su mejor amigo se casa...
El presupuesto, importa! Por lo general ellos tienen ese mismo par de zapatos que usaron en la graduación y que están perfectos para el smoking de alquiler que lucirán orgullosos y elegantes el gran día. Si nosotras hiciéramos lo mismo, con seguridad tendríamos unos tacones viejos, sin brillo, ultra pasados de moda y la cosa sería un desastre. Pero, cómo le explicas que aún no sabes qué zapatos deberás usar hasta que no compres el vestido, los accesorios, los cucos y la cartera? Para su lógica, es absurdo y comienza la batalla.
Hablando de cucos, es tan difícil para ellos entender que aunque ya tienes cinco de color piel, estos tienen ciertas características que no funcionan para ciertas prendas y por lo tanto vas a necesitar un sexto, sin costuras y con control de abdomen, para que nada se marque con el vestido...
Y en ese orden de ideas, te das cuenta de que la lista de "necesidades" es completamente diferente.
Ir a la peluquería para pintarte las raíces, por ejemplo, no es tan importante, por lo tanto comienzas a tener que esperar unos meses más, punto para las californianas!. Y qué decir de las uñas semanales...
O cómo le explicas que como mujer, tener entre cinco y seis pares de zapatos de un mismo color no es un desperdicio! No es lo mismo un par de botas que unas baletas o si?
De verdad podría seguir y seguir, sin embargo no me quiero robar la voz de todas las Evas, les dejo su espacio, no sin antes ponerles a pensar lo que pasa con carteras, collares, pulseras, anillos, productos para el cabello, cremas para la cara, ojeras, contorno de ojos, perfumes, esmaltes de uñas, entre otros...
Se dice "felizmente" porque no hay nada como recibir un beso de agradecimiento por una comida que te quedó espectacular, por ese momento en el que ellos aprenden a entender lo llenas de cosas que debemos estar para sentirnos listas para ir a un lugar y por eso que se siente cuando sabes que cada uno cumple un rol en el hogar sin rivalizar, sin menospreciar o pisotear al otro, porque cada uno es igualmente importante. Yo a pesar de las caras moradas, soy feliz de ser mantenida.
A Afrodita, él la quiere mantener
Nunca en mi vida se me ha pasado por la cabeza ser mantenida. Es más, en un par de relaciones fui yo quien hizo el papel de mantener al tipo y es que he sido afortunada en la vida laboral. Trabajo desde hace muchos años y siempre he tenido lo suficiente para cumplir mis "caprichos" que no son pocos.
No sé lo que significan pocos zapatos, pocos calzones, pocas chaquetas, creo que no me queda claro el significado de poco, razón por la cual no me cabe en la mente pedirle a alguien que me de para algo de eso que tengo 'poco'.
Pero... la historia parece que va a cambiar, porque mi actual novio ha tocado el tema en varias oportunidades: " A mi me gustaría darte todo". "Quiero trabajar mucho y que tú no tengas que trabajar más", y ASÍ...
Y no lo deja solo en palabras. Últimamente no pago nada, NO ME DEJA, y cuando voy a hacer el intento, se pone bravo "Es que yo soy el que tengo que pagar", y pues, yo me dejo invitar, pero confieso que me incomoda mucho, porque como recuerdan, me gusta lo poco; pues a veces las cuentas son importantes, Y no es que el tipo sea un traqueto o que gane mucho billete, es que es un trabajador bravo y gana lo necesario y se busca mas entradas.
Pero así es él, detallista y con ganas de mantener a esta Afrodita...
Díganme, ¿ustedes qué harían?
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